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Más allá del "cuánto", "cómo": elementos no financieros y gobernanza del fondo de daños climáticos

Maria Eduarda Ardinghi Brollo

Daniele de Oliveira Lazzeres

Guilherme Scheneider de Moura

Vítor Soares Míceli

 

Autor: Maria Eduarda Ardinghi Brollo, Daniele de Oliveira Lazzeres, Guilherme Schneider de Moura y Vítor Soares Míceli

Traducción de Eduardo Camargo Olyntho de Arruda

Protagonista de las últimas Conferencias de las Partes (COP), las Pérdidas y Daños Climáticos representan hoy uno de los aspectos más importantes de la resiliencia mundial ante la crisis climática.

En términos de enfoque para hacer frente a la crisis climática, al analizar las diferentes directrices internacionales (como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o la Agenda 2030) es posible reconocer dos áreas principales de aproximación a la crisis: la mitigación y la adaptación.

Mientras que la mitigación engloba las medidas que buscan reducir acciones humanas perjudiciales a la salud climática, como es el caso de la liberación de gases del efecto invernadero (GEI) a la atmósfera (IPCC, 2014b), la adaptación parte del supuesto de que el cambio climático es una realidad contemporánea, y que, por lo tanto, la humanidad debe adaptarse a los nuevos escenarios (IPCC, 2014a).

Interesante señalar que, mientras que las medidas de mitigación comúnmente dialogan con el enfoque de las innovaciones para hacer fente a la crisis climática las medidas de adaptación hacen que sea indispensable una asociación con temas como la gobernanza y gestión de infraestructura y la reducción de las desigualdades sociales (BARTON ,2009) una vez que, como hemos visto, los impactos climáticos afectan de forma más severa las poblaciones de bajos ingresos y a los grupos vulnerables.

En este sentido, se entienden por Pérdidas y Daños Climáticos las consecuencias de la crisis universal del clima que imponen condiciones inadaptables (un ejemplo es la pérdida de áreas de viviendas y de vidas debido a catástrofes, como inundaciones o inundaciones agravadas) y un Fondo de Pérdidas y Daños, sería, por lo tanto, una reserva de capital (financiero o de otro tipo) destinada a la colaboración internacional para promover la resiliencia frente a grandes catástrofes y condiciones inadaptables.

Es necesario señalar que las medidas de adaptación suelen basarse en la capacidad de la población para hacer frente a una crisis climática y, por lo tanto, cuando se trata de una mala adaptación, ésta también se deriva, en algun nível, de la falta de capacidad socio-financiera para adoptar las medidas necesarias para la resiliencia ante una situación de crisis. Esto se refleja a nivel internacional, perfilando una mayor necesidad de acceso al fondo por parte de los países del Sur Global, factor que ya se ha perpetuado en el ámbito del Derecho al Desarrollo Internacional en la Era de los Derechos Humanos (UVIN) e incluso en el propio ámbito climático, como es el caso de la cantidad prometida de 100 (cien) mil millones de dólares comprometidos en la COP 15 (2009).


Fue en la COP 27 (Egipto) y 28 (EAU) cuando se reconocieron en la escena internacional los límites de la adaptación y la resiliencia climáticas, en forma de Fondo para Pérdidas y Daños Climáticos, pero los debates parecen seguir "secándose en hielo" cuando se trata de estructurar el aspecto de la lucha contra las desigualdades que requieren las medidas relacionadas con la adaptación climática.

Teniendo en cuenta que el Fondo fue creado con el objetivo de recaudar capital para recuperar los daños causados por la crisis climática, para que sea eficaz es necesario repensar la protección jurídica, la gobernanza y la gestión de los recursos medioambientales a través de procesos sociales y políticos colectivos y prestar mayor atención a las relaciones sociales de poder, ya sean materiales, económicas, políticas o culturales, que implican la interferencia y la transformación del medio ambiente.

De esta forma, la administración del Fondo de Pérdidas y Daños Climáticos debería basarse en compromisos con un abanico más amplio de actores sociales, a través de la gestión comunitaria de los recursos como proceso político y democrático para garantizar la protección del medio ambiente.

La participación  de aquellos grupos sociales con menor capacidad de defender sus intereses y de influencia en la toma de decisión, y que están susceptibles a vulnerabilidades y exclusión social en relación a la definición de arreglos y actores sociales dentro de las políticas ambientales es la base para la estructuración eficiente de un modelo de Fondo de Pérdidas y Daños.

Así, la operacionalización y administración del Fondo de Pérdidas y Daños Climáticos debe basarse en la creación de mecanismos e instrumentos de gestión basados en arreglos comunitarios auto-organizados y a través de la participación de la ciudadanía activa, con formuladores de políticas públicas basados en las acciones de diversos actores sociales para reivindicar sus intereses, así como en el papel activo de las administraciones locales a través de microsistemas de gobernanza y, sobre todo, de la gobernanza multinivel.

Y es que, a partir de la gobernanza multinivel, podemos abordar eficazmente un análisis que permita comprender el papel político de diferentes actores, formen parte o no de las instituciones estatales, como la sociedad civil, organizada o no, e incluso las empresas (MARQUES, 2016)..

Aunque el Estado termina jugando un papel central, ya que sus funciones van desde la orientación de la sociedad, generalmente a través de leyes (leyes sobre contaminantes, uso del suelo, etc.) y la construcción e implementación de políticas. ) y la construcción e implementación de políticas públicas -entendido como el "Estado en acción"- (JOBERT, MULLER, 1987) e infraestructuras, no actúa en todos los aspectos de la sociedad, y otros actores políticos como las empresas y las ONG también tienen gran capacidad de actuación en las acciones climáticas, como es el caso, sobre todo, del acceso al capital no financiero que contribuye a una agenda para un Fondo de Pérdidas y Daños más alineado con la lucha contra las desigualdades y la promoción de la justicia climática.

Varios componentes non financieros, por lo tanto, son esenciales para la creación de ecosistema propicio a un Fondo de Pérdidas y Daños eficiente. Un ejemplo es la transfeencia de tecnologías verdes para países del Sur Global, pues existe un déficit tecnológico en estes Estados en el que se refiere a la justicia climática como capacidad y acceso. En este sentido, los capitales transferidos (financieros o no) precisan ser, antes de todo, viables y accesibles para los paises que más lo necesitan.

Además de una estructura de gobernanza, se necesita una estructura de capacitación para las comunidades locales. Las políticas y programas de educación ambiental, la formación en gestión ambiental, el uso y conservación de los recursos naturales y el cambio climático son algunos de los temas que pueden ayudar a implementar el capital para aumentar la adaptabilidad local a la crisis climática y crear así un Fondo de Pérdidas y Daños Climáticos estable, sostenible y eficiente.

  

Referências:

BARTON, Jonathan. Adaptación al cambio climático en la planificación de ciudades-regiones. Rev. geogr. Norte Gd.  n.43 Santiago sep. 2009.


GABOR, Daniela, et. al. Finance and climate change: a progressive green finance strategy for the UK. Technical Report. Labour Party, London. 2019.


INTERGOVERNMENTAL PANEL ON CLIMATE CHANGES (IPCC). Climate Change 2014: Mitigation of Climate Change. Working Group III Contribution to AR5. Cambridge: Cambridge University Press, 2014b.


INTERGOVERNMENTAL PANEL ON CLIMATE CHANGES (IPCC). Climate Change 2014: Synthesis Report. Contribution of Working Groups I, II and III to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Core Writing Team, R.K. Pachauri and L.A. Meyer (eds.)]. IPCC, Geneva, Switzerland, 151 pp. 2014a.


JOBERT, B., MULLER, P. L’état en action: politiques publiques et corporatismes. Presses Universitaires de France. Paris. 1987


MARQUES, Eduardo Cesar. Governo, atores políticos e governança em políticas urbanas no Brasil e em São Paulo: conceitos para uma agenda de pesquisa futura. In: Gestão e políticas públicas no cenário contemporâneo: tendências nacionais e internacionais[S.l: s.n.], 2016.


PETERS, B. G. Steering, rowing, drifting, or sinking? Changing patterns of governance, Urban Research & Practice, 4:1, 5-12, DOI: 10.1080/17535069.2011.550493. 2011.


SINISGALLI, P. A. A., IGARI1, A., CABRAL DE SOUSA JR, W., DE OLIVEIRA, C. E., FREDERICK, M., MEDICI A. In: Pedro Torres et. al. (orgs.). Governança e Planejamento Ambiental: adaptação e políticas públicas na Macrometrópole Paulista. 1. ed. Letra Capital. Rio de Janeiro. 272 p. 2019.


UVIN, P. (2007). From the Right to Development to the Rights-Based Approach: How “Human Rights” Entered Development. Development in Practice, v. 17, n. 4-5 , p. 597-606, agosto de 2007. Disponível em:  17(4/5), 597–606. http://www.jstor.org/stable/25548258. Acesso em: 1 de abril de 2024.

 

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