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Impacto ambiental de los atropellos de animales en Brasil

Autor: Mariana Monteiro Pillar

Traducción de Eduardo Camargo Olyntho de Arruda



Toda evolución trae consigo múltiples consecuencias, algunas positivas otras negativas y cumple a la sociedad aprender a vivir con ellas. Sin embargo, cuando se analiza fríamente esta afirmación, surge una pregunta. ¿Y cómo el medio ambiente y los animales son afectados por estos avances? A menudo, ambos se ven sorprendidos por estos desarrollos, que utilizan sus recursos naturales, invaden sus espacios, destruyen las moradas de miles de animales, con el argumento de que el progreso es inevitable y necesario.


La implantación de autopistas en Brasil es un ejemplo perfecto de un avance necesario que ha entrado en el país sin pedir permiso y se ha convertido en altamente letal para los animales salvajes. Por ello, este artículo pretende preguntar: ¿cuáles son los riesgos asociados al aumento de atropellos de animales salvajes para el derecho ambiental y para la víctima, en su individualidad, como ser sintiente? Así pues, el principal objetivo de este ensayo es analizar el aumento del número de animales salvajes atropellados en Brasil y las repercusiones en el medio ambiente y en el animal como ser sensible.


1. Análisis de los datos recogidos por el Centro Brasileño de Ecología Viaria - CBEE


El Centro Brasileño de Ecología Viaria (CBEE) de la Universidad Federal de Lavras - MG, creó en 2014 una plataforma tecnológica desarrollada para recoger datos sobre los atropellos de animales salvajes en Brasil, el Sistema Urubu. El objetivo principal de la investigación es catalogar los casos de atropello de fauna salvaje en Brasil. La plataforma es de base ciudadana y tiene voluntarios en todo el país, que recogen e identifican datos. Para que los datos sean fiables y sirvan de parámetro para las estadísticas, el sistema cuenta con cerca de 700 especialistas que identifican y normalizan la información y luego la envían a la base de datos. Es la mayor red de conservación de la biodiversidad brasileña (Bagger, 2017).


A partir de datos recogidos por el Sistema Urubu fue posible realizar estadísticas sobre los casos de atropello en Brasil. Las estimaciones evidencian que cada año mueren unos 475 millones de animales salvajes, son 17 animales muertos cada segundo y 1.300.00 cada día. Para realizar este recuento, fue creado una aplicación denominada “atropelometro” que mide el número de aniamles muertos por categoría. Desde el 01 de enero de 2023 hasta el 20 de julio de 2023, a las 16.30 horas, fueron atropellados un total de 234.0819 animales pequeños, 24.275.16 animales de medianos y 3.467.880 animales grandes (Bagger, 2023).


Imagen tomada de la página web de Sistema Urubu



Las estimaciones se comprueban cuando se sigue el "atropelômetro" durante unos minutos. Una de las herramientas proporcionadas por el Sistema Urubu son las infografías mensuales, que muestran datos sobre los estados brasileños con mayor número de accidentes de tráfico, los animales más atropellados de cada especie, el porcentaje que representan y los animales atropellados en peligro de extinción. A partir de estas infografías, se realizó una comparación entre los datos recogidos en el primer trimestre de 2022 y los datos del primer trimestre de 2023, con el fin de analizar cuánto han aumentado los accidentes de tráfico (Bagger, 2023). Con relación a los estados con mayores números de accidentes de tránsito en enero de 2022, se destaca la región Sur. Santa Catarina tuvo 17 casos y Rio Grande do Sul, 15.


A partir de los datos extraídos de la infografía, es posible hacer una comparación porcentual de las categorías de animales atropellados, como se muestra en la tabla siguiente:


Tras analizar los porcentajes de los mamíferos hubo un descenso considerable en los meses de enero y febrero de 2023, cuando comparados al año anterior. Esi nteresante pensar en la perspectiva de la coid-19, pues en 2022 el país aún se enfrentaba a la peor epidemia de los últimos tiempos. En teoría, había menos tráfico de coches en las carreteras, por lo que el número de accidentes tendría que ser inferior al de este año (Bagger, 2023).


En cuanto al número de aves víctimas en las carreteras brasileñas, el mes de febrero fue el que registró el aumento más significativo, pasando del 17% en 2022 a un alarmante 38% en el mismoperiodo de 2023. En cuanto a los datos sobre reptiles, estos han cambiado poco, en términos de numerología, algunos porcentajes han cambiado para mejor, otros para peor. Sin embargo, los datos son significativos, ya que se trata de vidas (Bagger, 2023). En cuanto a los anfibios, de enero de 2022 al mismo periodo del año siguiente se ha producido un aumento del doble, mientras que en marzo de 2022 se ha producido un descenso del 20% en comparación con el mismo periodo del año anterior (Bagger, 2023).


2. Atropellos desde la perspectiva del Derecho Medioambiental


Los datos recogidos por la CBEE muestran que Brasil está lejos de ser un país sostenible, ya que cada segundo se matan 17 animales. En consecuencia, como los animales forman parte del medio ambiente, se entiende que la misión del derecho ambiental es proteger las especies de vida que componen el planeta. Pero la llegada de las nuevas tecnologías empezó a afectarles, especialmente con el llamado hito de la Segunda Revolución Industrial, el automóvil.


Según Chaui (2012), en el siglo XIX, con la llegada de la Revolución Industrial, la sociedad se entusiasmó con los conocimientos científicos y tecnológicos creados para controlar la naturaleza. Sin embargo, el avance tecnológico influyó no solo en la sociedad, sino especialmente en los animales, ya que con la fabricación y el consumo frenéticos, los automóviles no tardaron en invadir espacios que antes solo ocupaban los animales.


En este contexto, carreteras son obras de ingeniería extemadamente complejas y se muestran el principal medio de transporte terrestre de cargas y personas (Bandeira; Floriano, 2004). Según datos de la Confederación Nacional de Transportes en 2018, Brasil cuenta con noventa y una autopistas. Gonçalves 2018 subraya el problema que la construcción de autopistas no planificadas trae a la vida silvestre, principalmente por la muerte de animales atropellados por automóviles.


A la vista de ensayos presentados a lo largo de los tiempos, es pacífico la comprensión de que el transporte desempeña importante función en el desarrollo del país. Sin embargo, Bagger (2017) explica que en los últimos años la sociedad viene pagando un elevado costo por el progreso. Según datos de la BioInfra Brasil, el territorio nacional cuenta con una flota de más de 93,3 millones de automóviles, generando un impacto medio ambiental inestimable.



Durante la construcción, se elimina la vegetación autóctona y se pierde hábitat, lo que provoca fragmentación, además de cambios físicos y estructurales como alteraciones del paisaje, compactación y remoción del suelo y alteraciones de las masas de agua. Con el inicio de las actividades, el tráfico y el microclima creados en el lugar promueven otra serie de impactos, como la degradación del hábitat adyacente por la contaminación química, acústica y lumínica, la mortalidad de animales por pisoteo y la fácil introducción de especies exóticas (Bager, 2017, p. 6).


El problema se hace aún mayor cuando las autopistas atraviesan las llamadas unidades de conservación, que son áreas reguladas por la Ley 9.985/2000 que establece normas para creación de estas (Santinelli, 2009). En este contexto Bagger (2017), categoriza los impactos ambientales de la introducción de autopistas en el territorio nacional, allá de los impactos a los animales, demostrados anteriormente, el autor explica los impactos ambientales derivados de las redes de carreteras por separado.


El primero de ellos se refiere a la pérdida y degradación de hábitats, es decir, la pérdida de hábitats que se produce cuando se construyen autopistas. Estas pérdidas repercuten tanto en la fauna como en la flora, ya que a menudo es necesario talar innumerables árboles autóctonos, con la consiguiente pérdida de hogares para diversos animales, como aves, pequeños roedores y anfibios. Del mismo modo, está la fragmentación impuesta por las autopistas, que aísla a innumerables especies y, como resultado, cuando intentan cruzar, acaban brutalmente atropelladas. En este sentido, el atropello es el principal impacto ambiental de las autopistas, causante de la extinción de muchas especies. El autor también estudia la contaminación por gases, líquidos y sólidos que emiten las estructuras viarias. Y, por último, están la erosión y el aterramiento, consecuencias de los cambios en la superficie del suelo (Bagger, 2017).


Como es bien conocido, la aparición de una conciencia ecológica es un factor predominante para conseguir mejoras en el entorno en el que vivimos. En este sentido, los estudios demuestran que los pueblos de la antigüedad son los principales ejemplos de ello, ya que no atacaban indiscriminadamente a la naturaleza, sino que simplemente buscaban la supervivencia de la especie (Sirvinskas, 2002).


Corroborando lo dicho hasta ahora, cabe mencionar los comentarios de Tybusch:


La perspectiva ecológica exige la formación de un pensamiento que refleje la heterogeneidad, la posibilidad de la diferencia, la tolerancia y la solidaridad con los demás. Necesitamos concebir una sociedad en la que siempre haya múltiples formas de vivir y construir la realidad. Hay que destacar, sin embargo, que esto no significa conformarse con la desigualdad, sino reconocer su dimensión para establecer un diálogo democrático en la dirección del acceso común en defensa de todas las formas de vida, que parta de las diferencias para superar las desigualdades (Tybusch, 2011 p. 315).


Llevando la idea del autor al ensayo en cuestión, la solidaridad para con el otro, tal como se retrata, necesita urgentemente ser con el animal no humano, que a menudo necesita viajar por las autopistas para encontrar comida o incluso promover la continuidad de la especie, ya que debido a la fragmentación causada por las autopistas, quedó aislado.


De esta forma, urge animar a las personas a que, cuando vean señales que indiquen el paso de animales, o en el caso de zonas con reservas ecológicas, reduzcan la velocidad de los coches. Esta actitud puede parecer simple, pero contribuye en gran medida a establecer el diálogo entre las especies al que se refiere el autor, pues la reducción de la velocidad permitirá al animal cruzar con seguridad y completar su acción, como un ser sensible que es consciente de sus actos.


3. Los accidentes desde la perspectiva del Derecho Animal


Como hemos visto, es evidente que el desarrollo está asociado a las autopistas y que éstas son responsables de un número alarmante de atropellos de fauna. Si analizamos las consecuencias de estos accidentes en general, llegamos a resultados como la extinción de determinadas especies o la baja densidad de población en zonas concretas. Sin embargo, para los derechos de los animales, cada ser individual es importante, ya que son seres sintientes que están siendo brutalmente asesinados, a veces agonizando durante horas y horas hasta que mueren definitivamente. Por lo tanto, la preocupación debe ir más allá de la posible extinción de una especie u otra; urge analizar la individualidad del animal.


Urge subrayar que a la vista de la interrupción precoz de la vida del animal, la secuencia lógica de nacer, crescer, se reproducir y morir de forma natural es alterada. Para el medio ambiente la mortificación precoz es considerada como daño ambiental, sin embargo, para el derecho animal los atropellos no causan solo daños al medio ambiente pues la especie fue alcanzada, sino a la vida de un ser sensible en su individualidad, que tuvo la vida tomada mientras se desplazaba de su hábitat.


Por lo tanto, carreteras de alto tráfico extinguen diversas vidas. En la perspectiva antropocéntrica esta es una evolución natural, siendo este el precio que hay que pagar para alcanzar el progreso. Pero, ¿ dónde quedó la justicia en todo esto? Aunque el concepto de justicia sea subjetivo, ignorar en el siglo XXI la muerte de un animal se muestra fuera de los normas de justicia.


Corroborando lo anterior, Sirvinskas (2002) afirma que es necesario alejarse de la individualización de las especies, del pensamiento antropocéntrico y aceptar que los animales forman parte igualmente del medio ambiente y que tienen los mismos derechos que los humanos en cuanto a su protección. Según el autor, el factor predominante para hacer realidad este concepto es la aparición de la conciencia ecológica.


De esta manera, ha surgido una nueva noción de ética, no sólo en términos de moralidad, sino basada en el concepto de vida y dignidad. Con esta nueva percepción, la ética deja de lado la protección del medio ambiente sólo por la sociedad humana, pero se basa fundamentalmente en el conjunto en el que se insertan los animales. (Regina; Souza, 2019).


Édis Miralé (2001), afirma que los seres humanos son sujetos de derechos, pero también de deberes, debendo así, encontrar medios de potenciar el derecho ambiental, a fin de alcanzar los intereses de todos los seres que forman parte de la naturaleza. De esta forma, se comprende, el derecho medio ambiental, como una subdivisión del derecho general que tiene prestigio, pero que solo ganará fuerza si el ser humano, considerado en sus próprias afirmaciones, el único ser que tiene reflexión, se apodere de este mecanismo en favor no solo de sus intereses, sino de los intereses de los animales. Dejando la concepción de que es la única razón para protegerse el medio ambiente (Miralé, 2001).


La defensa de los animales se ha extendido lentamente a lo largo de los años. En el siglo XX, los conceptos de derecho ambiental y derecho animal se consideraban sinónimos (Mól; Venancio, 2014). Esta situación obligó a los defensores de la causa a dotar a los animales de conceptos más objetivos. A partir de la década de 1970, el panorama de los animales como sujetos de derechos cambió esencialmente. Los defensores de los derechos de los animales introdujeron argumentos según los cuales la mera garantía de un medio ambiente ecológicamente equilibrado, la oferta de condiciones de vida sin dolor o incluso unas condiciones de vida moralmente correctas a los ojos de la sociedad no garantizarían la protección de los intereses de los animales (Ferreira, 2014). El principal activista de esta década fue Peter Singer, que trató de formular el principio de igual consideración de los intereses de los congéneres.


Con el objetivo de hacer de la igual consideración de los intereses un instrumento que debería ser utilizado por el derecho como una forma de mantenerse al día con las transformaciones sociales, Singer pidió cambios y ajustes con el fin de adaptarse a las nuevas normas (Duarte; Gomes, 2016). El principal interés moral de este principio era evitar el dolor y el sufrimiento. Por eso, el principio recibió el nombre de igual consideración, porque si está mal que los humanos causen dolor y sufrimiento, por qué no los animales (Ferreira, 2014). Teniendo en cuenta lo anterior, Peter Singer afirma que:


Si un ser sufre, no puede haber justificación moral para negarse a tener en cuenta ese sufrimiento. Independientemente de la naturaleza del ser, el principio de igualdad exige que el sufrimiento se tenga en cuenta en igualdad de condiciones con el sufrimiento similar de cualquier otro ser, en la medida en que puedan hacerse comparaciones cercanas (Singer, 1994, p. 138).


Para el filósofo, la discriminación entre especies, conceptualizada por él como especismo, debe ser dejada de lado, lanzando, por lo tanto, un nuevo modo de concebir la relación para con los animales no humanos. Peter buscó en su teoría defender el tratamiento ético de los animales, al igual que el de los humanos. De esta forma, esta premisa se caracteriza como el pilar moral básico de la igualdad (Ferreira, 2014). A partir de ahí, puede verificarse el discurso de Peter:


Lo que tenemos que hacer es incorporar a los animales a la esfera de nuestras preocupaciones morales y dejar de tratar sus vidas como desechables, utilizándolas para cualquier propósito trivial. Concluyo, pues, que el rechazo del especismo no implica que todas las vidas tengan el mismo valor. Aunque la autoconciencia, la capacidad de establecer relaciones significativas con los demás, etc., no son relevantes para la cuestión de infligir dolor -ya que el dolor es dolor, independientemente de las demás capacidades que pueda tener un ser aparte de la de sentir dolor-, estas capacidades sí son relevantes para la cuestión de quitar la vida (Singer, 1994, p. 12-14).


Basado en el principio introducido por Singer, Augusto (2018) afirma que el derecho tutelado a los animales no pretende comparaciones jerárquicas, sino la igualdad de intereses. Así, permitir que los animales sean victimizados de la foma en lo que están siendo y que el derecho animal, como rama autónoma del derecho, no implemente políticas públicas capaces de cambiar esta realidad es una desconsideración. Por lo tanto, urge que los funcionários públicos, a nivel municipal, federal, estadual y federal, se vuelvan a la cuestión a fin de reducir los atropellos de animales en Brasil.

Referencias


AUGUSTO, Sérgio. La Declaración Universal de los Derechos del Animal en



BAGGER, Alex. Colisiones de fauna salvaje en Brasil, mitos, verdades y acciones. CBEEE. MG, 2017.



BANDEIRA, Clarice; FLORIANO, Eduardo Pagel. Evaluación de impacto ambiental de autopistas. Caderno Didático no 8, 1ª ed, Santa Rosa, 2004.



CENTRO BRASILEÑO DE ECOLOGÍA VIAL (CBEE). Sistema Urubu. Datos. 2023. Disponible en: https://sistemaurubu.com.br/dados/. Consultado el 20 de octubre de 2023.



CHAUI, Marilena Introducción a la historia de la filosofía: de los presocráticos a Aristóteles. São Paulo: Companhia das Letras, 2012.



DUARTE, Maria Luisa; GOMES, Carla Amado. Animal (derechos). Río de Janeiro. Grupo Almedina, 2016.



FERREIRA, Ana Conceição Barbuda Guimaraes. Protección animal y derecho: el estatuto jurídico de los animales como sujetos de derecho. Curitiba: Juruá, 2014.



MILARÉ, Édis. Direito do Ambiente. 2 ed. rev. São Paulo: Editora Revista dos Tribunais LTDA, 2000.


La perspectiva abolicionista de Peter Singer. Brasília. Clube dos Autores, 2018.



REGINA, Célia; DE SOUZA, Nilander. El delito de crueldad contra los animales no humanos a la luz del bien jurídico penal. Río de Janeiro. Lumen Juris, 2019.



SANTILLI, Juliana. Conocimientos tradicionales asociados a la biodiversidad: elementos para la construcción de un sistema jurídico sui generis de protección. Belo Horizonte, 2004.



SINGER, Peter. Animal Liberation. São Paulo: WMF, 2013.



SIRVINSKAS, Luís Paulo. Manual de Derecho Ambiental. São Paulo: Saraiva, 2002.



TITAN, Rafael Fernandes. Derecho Animal: el derecho del animal no humano en el escenario procesal penal ambiental. Rio de Janeiro. Lumen Juris, 2021.



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