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Dependencia y superexplotación en América Latina

Autor:  Leura Dalla Riva

Traducción de Eduardo Camargo Olyntho de Arruda

 

Este ensayo tiene el objetivo de analizar aspectos introductorios relacionados con la superexplotación en el capitalismo periférico según la teoría de la dependencia. Cómo ya se ha discutido en otros textos publicados por Ruptura, la dependencia es uno de los factores que deben tenerse en cuenta a la hora de abordar los problemas socioambientales contemporáneos en América Latina.


El conjunto de estudios que se denomina como “Teoría de la Dependencia” en América Latina empezó en la década de 1960 por parte de intelectuales y activistas, especialmente de la izquierda brasileña [1]. En el ámbito de la Teoría de la Dependencia, la economía y la sociedad de los países latinoamericanos pasaron a ser analizadas como productos del proceso de colonización europea y como estructuras condicionadas por el desarrollo del modo de producción capitalista, en primer lugar en Europa y, luego, en los Estados Unidos [2].


La corriente de la “superexplotación” es una de las vertientes de la teoría de la dependencia, que tiene como hito los trabajos de André Gunder Frank y Ruy Mauro Marini, que permiten visualizar la dependencia latinoamericana como un desafío estructural para el continente, pues vinculado al funcionamiento del sistema capitalista a nível global y no a factores exclusivamente internos a los países del continente. Gunder Frank demuestra que el desarrollo de ciertas regiones implica necesariamente el subdesarrollo de otras y que este mecanismo se reproduce a escala internacional, nacional, regional y local [3]. Marini, por su vez, sistematizó los conceptos de “superexplotación” y “subimperialismo” tras analizar el contexto latinoamericano [4].

 

Como explica Mathias Seibel Luce, en Brasil, la superexplotación de la fuerza de trabajo se manifiesta en cuatro elementos, ya destacados por Marini: a) el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor; b) la prolongación de la jornada laboral; c) el aumento de la intensidad del trabajo; y d) el aumento del elemento histórico-moral del valor de la fuerza de trabajo sin aumento de la remuneración. En Brasil, el primer aspecto de la superexplotación se manifiesta desde el cálculo del salario mínimo necesario (SMN), que equivale a la cantidad necesaria para cubrir los gasstos de vivienda, alimentación, educación, salud, ocio, vestido, higiene, transporte y seguridad social del trabajador y su familia, aspectos que debe cubrir el salario mínimo, según determina la Constitución brasileña. En resumen, como subraya Mathias Seibel Luce, el SMN pretende “trazar la evolución del poder adquisitivo del salario mínimo legal en relación con la cantidad y  los tipos de valores de uso reconocidos como necesarios para que un trabajador pueda mantenerse a si mismo y a su familia” [5].


Analizando los datos proporcionados por el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE) [6] para junio de 2023, se observa que el “salario mínimo necesario” (SMN) en Brasil sería de 6.578,41 reales. Sin embargo, el salario mínimo nominal (el valor oficial establecido por el gobierno) aplicado en el país en el período es de sólo R$ 1.320,00, es decir, menos de ¼  de lo necesario para cubrir los gastos mencionados. En el mismo sentido, llevando en consideración los datos concretos del IBGE de la Encuesta Nacional Continua por Muestra de Domicilios (PNAD Contínua), los brasileños recebieron, en media, en junio de 2023, un salario estimado de R$ 2.880,00, o sea, aún menos que la mitad de lo necesario [7].


Es decir, “el salario no alcanza la cantidad suficiente para que el trabajador sustituya el desgaste de su fuerza de trabajo”, creando así, por lo tanto, un contexto de superexplotación. En este escenario, Luce subraya que, mismo delante del aumento del poder adquisitivo del salario mínimo (es decir, aumento del salario mínimo nominal y un ajuste basado en la inflación) realizado por los gobiernos brasileños - especialmente los progresistas de izquierda (Lula e Dilma, de 2002 a 2016 y de 2022 hasta hoy) no significaron, en realidad, una reducción de la superexplotación sufrida por los trabajadores brasileños, pues su fuerza de trabajo aún está siendo pagada muy por debajo de lo necesario. Por la misma razón, mismo la elevación de las tasas de empleo formal en el país durante el nuevo gobierno de Lula no significa un cambio en las precarias condiciones de vida y de trabajo en Brasil [8].


Mathias Seibel Luce señala también que, aunque la fuerza de trabajo en Brasil recibiera la remuneración “necesaria”, existen otros mecanismos que perpetúan la situación de dependencia de la economía brasileña. El autor subraya que, “entre 2003 y 2009, en media, 40% de los trabajadores brasileños trabjaron más de 44 horas semanales, es decir, más de la jornada laboral normal”[9]. Para arrojar más luz sobre la cuestión, vale la pena comparar la realidad brasileña con la europea [10]. Teniendo en cuenta el valor del salario médio y la duración media de las jornadas de trabajo, se observa un salario médio en Brasil de 533 mensales mientras de un país Europeo, como la Itália, por ejemplo, equivale a 1587,05€. Allá de eso, mientras que la jornada de trabajo média en Brasil es de cerca de 40 horas semanales, en Itália, por ejemplo, es de cerca de 36 horas semanales. Las largas jornadas de trabajo en el país son, por lo tanto, un segundo factor que también evidencia la situación de superexplotación en el contexto latinoamericano y, en consecuencia, de dependencia. Países del capitalismo central, como la Alemania, vienen discutindo recientemente la reducción de la jornada de trabajo a 34 horas semanales.


El tercer mecanismo señalado equivale al aumento de la intensidad del trabajo y del desgaste de los trabajadores que, por su parte, puede medirse por los índices de enfermedades y accidentes de trabajo en Brasil[11]. Según datos del Observatorio de Seguridad y Salud Ocupacional, en el período entre 2002 y 2022, se observó que el número de accidentes de trabajo en el país casi se duplicó, pasando de 393.071 a 612.920 [12].

 

El cuarto aspecto considerado como ejemplo de la superexplotación en un contexto capitalista dependiente se relaciona al elemento histórico moral del valor de la fuerza de trabajo, es decir, los valores de uso que se consideran o no esenciales en la sociabilidad de una determinada época. En otras palabras, “el desarrollo material de la sociedad y la generalización de nuevos bienes están transformando estos nuevos bienes en bienes esenciales en épocas determinadas” [13]. Las nuevas tecnologías serían ejemplo de estos nuevos bienes esenciales en la sociabilidad actual. En una economía capitalista dependiente, sin embargo, las innovaciones técnicas y productos suntuarios no se popularizan en la misma medida que en una economía central. van siendo popularizados en la misma medida en que serían en una economía central. Para que los trabajadores tengan acceso a estos nuevos bienes de consumo, se someten a deudas o a cargas de trabajo extraordinarias. Esta realidad se observa facilmente en las políticas de facilitación del crédito y de fomento del consumo mediante el pago a plazos, que han ganado aún más terreno en Brasil en el siglo XXI [14].


Además de estos elementos que expresan la realidad de la superexplotación en el mercado de trabajo brasileño, la situación ha empeorado aún más en los últimos años como consecuencia de las reformas neoliberales implementadas por el Estado, como la flexibilización de la legislación laboral (autorizando mecanismos como el banco de horas, la apertura de comercios en domingo, la venta de feriados y la reducción del horario de almuerzo, entre otros), la reforma de la seguridad social (que ha dificultado la jubilación de los brasileños) y la introducción del "techo de gastos" por el gobierno Temer a través de la Enmienda Constitucional 95/2016 (que limitó la inversión del país en gasto primario -que incluye salud y educación, por ejemplo- por un período de 20 años).

  

Notas y referencias:

 

[1] Vania BAMBIRRA. Teoría de la dependencia: una anticrítica. México: Era, 1978, p. 15-20

 

[2] Como explica Vania Bambirra, no es posible analizar el proceso de reproducción del sistema capitalista dependiente aislado del análisis del sistema capitalista mundial porque la reproducción dependiente de las estructuras socioeconómicas pasa por el "afuera", es decir, la acumulación de capital en los países latinoamericanos comienza necesariamente por la importación de maquinaria de los países desarrollados. Así lo explica el autor: "[...] al principio, los sectores I (bienes de producción) y II (bienes de consumo manufacturados) estaban en el exterior, luego, con el desarrollo del proceso de industrialización, el sector II se desarrolló en el seno de varias economías latinoamericanas, pero el sector I no; para que el sistema se reprodujera, era necesario importar maquinaria. A partir de los años 50, el sector I comenzó a instalarse en América Latina (en algunos casos antes) pero siguió dependiendo de la maquinaria extranjera para su propio funcionamiento y expansión. Esta maquinaria, a partir de este período, no llega como maquinaria-mercancía sino como maquinaria-capital, es decir, en forma de inversión extranjera directa. [...] Esta es la especificidad de la reproducción dependiente del sistema: la acumulación de capital sale al exterior a través de la importación de maquinaria [...] luego, cuando empieza a producirse internamente [.... ] es controlada directamente por grupos extranjeros, y aunque empieza a satisfacer las necesidades de maquinaria del sector II -que, por supuesto, también está controlado en gran medida por capital extranjero-, sigue dependiendo del capital-máquina del sector I de los países capitalistas desarrollados. BAMBIRRA, Teoría de la dependencia, cit. p. 26-29.

 

[3] En palabras del autor: "las metrópolis tienden al desarrollo y los satélites al subdesarrollo". André Gunder Frank. El desarrollo del subdesarrollo. Pensamento crítico, Habana, no. 7, Ago. 1967, p. 165.

 

[4] Ruy Mauro MARINI. América Latina, dependencia y globalización. Compilado por Carlos Eduardo Martins. Bogotá: CLACSO y Siglo del Hombre Editores, 2008.

 

[5] El autor explica que "Para calcular el SMN, la DIEESE releva el precio promedio de los trece productos alimenticios enumerados en el Decreto-Ley 399/1938, en las cantidades allí especificadas. Posteriormente, se calcula el gasto mensual agregado de cada uno de los productos. Teniendo en cuenta que la unidad familiar tipo está formada por una media de dos adultos y dos niños, y que el consumo de un niño equivale a la mitad del de un adulto, el precio mensual de la cesta básica de alimentos del DIEESE se multiplica por tres y el resultado se vuelve a multiplicar, ahora por el peso de la inflación en el porcentaje que representan los alimentos entre los gastos esenciales de una familia en la lista de otros artículos evaluados por el índice del coste de la vida (ICV) y que también se incluyen en la cesta de consumo del SMN" LUCE. La sobreexplotación de la mano de obra en Brasil, p. 145-150.

 

[6] Brasil. Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE). Encuesta Nacional de la Canasta Básica Alimentaria. Salario mínimo nominal y necesario. Disponible en: https://www.dieese.org.br/analisecestabasica/salarioMinimo.html. Consultado: 10 oct. 2023.

 

[7] Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Encuesta Nacional Continua por Muestra de Domicilios - PNAD Continua. 2023. Disponible en: https://ftp.ibge.gov.br/Trabalho_e_Rendimento/Pesquisa_Nacional_por_Amostra_de_Domicilios_continua/Trimestral/Comentarios_Sinteticos/2023_1_trimestre/pnadc_202301_trimestre_comentarios_sinteticos_Brasil_Grandes_Regioes_e_Unidades_da_Federacao.pdf. Consultado: 10 oct. 2023.

 

[8] LUCE, A superexploração da força de trabalho no Brasil, cit.

 

[9] Ibídem, p. 153-154.

[10] Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Índice para una vida mejor. Disponible en: https://www.oecdbetterlifeindex.org/. Consultado: 10 oct. 2023; Preciosmundi. Comparación de precios de productos y servicios entre Brasil e Italia. Octubre de 2023. Disponible en: https://pt.preciosmundi.com/comparar?country=brasil&vsCountry=italia&category=preco-casa-salarios&currency=EUR. Consultado: 10 oct. 2023.

 

[11] Seibel Luce destaca el ejemplo de los trabajadores del sector sucroalcoholero (caña de azúcar y etanol), uno de los principales sectores de la economía agroexportadora brasileña: "Según un estudio sobre cortadores manuales que trabajan en el interior de São Paulo, en sólo diez minutos cada trabajador corta 400 kg de caña, da 131 golpes con el machete y flexiona el tronco 138 veces. Al final de una jornada de trabajo, tras numerosas secuencias de operaciones repetitivas y extenuantes, se computa una media de 11,5 toneladas de caña cortada, 3.792 golpes de machete y 3.994 flexiones de la espalda por cada trabajador. Como resultado, la esperanza de vida no supera los 35 años". LUCE, A superexploração da força de trabalho no Brasil, cit. BEVIAN, Elsa. O enfermamento dos trabalhadores com a globalização da economia e o espaço político para a resistência. 1. ed. Empório do Direito. 2017.

 

[12] Observatorio de seguridad y salud en el trabajo. SmartLab. Brasil, Frecuencia de las notificaciones - CAT. 2021. Disponible en: https://smartlabbr.org/sst/localidade/0?dimensao=frequenciaAcidentes. Consultado: 13 oct. 2023.

 

[13] OSORIO apud LUCE, A superexploração da força de trabalho no Brasil, cit.

 

[14] En este sentido, Seibel Luce señala que "Lo que el discurso gubernamental y los académicos alineados con el oficialismo no quieren revelar es que el célebre aumento del consumo de electrodomésticos por parte de la llamada clase C, supuestamente la 'nueva clase media'18 , se basó en gran medida en el endeudamiento de los hogares" LUCE, A superexploração da força de trabalho no Brasil, cit.

 

 

 

 

 

 

 

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